martes, 9 de febrero de 2010

-dos niños en el salon de clase-


En la clase de Miss Stephani, los niños suelen sonreir al espejo o mirarse los tobillos, usar calcetas amarillas o simplemente no poner atención que bien es otra forma de preguntarse por el sentido de la vida.



2 niños, 1 situacion



¿te puedo contar un secreto? pero no es nada mundano y tiene que ver con lo ridiculo.... pero jurame que no te vas a burlar, ¡¡juramelo!!


...esque....


no me puedo ver...


¿Como en el espejo? ¿Como?


En el espejo y...


....fuera de el...


Yo tampoco puedo verme


¿Como que tu tampoco?


mmm, creo que nadie,porque...


pero...


¿Tu te ves la frente cuando cierras los ojos? ¿Ves tus ojos?


¡YO NO!, por eso esque quiero ser famosa, si alguien más me ve,

dudo mucho que la proxima ves vuelva a olvidar mi cara.


jueves, 4 de febrero de 2010

Libido

Gato abre lentamente los ojos. Gato se pone de pie y camina sobre sus cuatro patas hasta el tazón. Gato mete la lengua al agua y con disimulo mira a su alrededor. Analiza el lugar y de inmediato encuentra sobre el sofá un cojín, su cojín. De un inesperado salto lo atrapa con su cuerpo, el cojín ahora convertido en presa se deja ser ultrajado. Gato comienza. Siente un placer sublime. Mea el cojín, sus bigotes tiemblan de lujuria, se enroscan. Se percata de que de un momento a otro su respiración ya es demasiado agitada pues los mareos lo distraen, sus patas tiemblan y se vuelven débiles. Gato quisiera cerrar los ojos, para concentrarse, pero si lo hace no logrará mantenerse de pie y aunque su cuerpo entero se encuentre en una tensión que acalambra, es parte del placer. Gato emite un maullido punzante y así culmina su orgasmo. Gato baja del sofá  y camina erguido por la casa con los pelos del cuerpo aún erizados, sabe que es el mejor amante.
Gato escucha que los amos han llegado a casa. Ahora lo buscan con gestos y gritos cáusticos. Pero prefiere mostrarse hasta terminar de lamer sus patas delanteras, cuestión de orgullo. Aunque no entiende lo que dicen, es de esperar que todo aquél escándalo se deba a él. Sin más. Gato la tarde siguiente, es castrado.

martes, 2 de febrero de 2010

Callejuelas y Sirenas

-Te miro de frente, pero… al dar la vuelta pasa que ya no tengo ojos, ni miedo, ni labios.
Revancha y vuelvo a mirar, una caja ¡me sorprende! se acaba de abrir y ni siquiera tu voz, cartón, revancha y vuelvo a mirar.
Nunca me ha gustado una casa sin ti, mucho menos un baño, supongo pierde autonomía. Ahora de perfil, vaya al fin ambas desaparecemos, aunque el ángulo sea confuso, pretende engañarse con ser alguien más, el otro día un ermitaño apareció sin más, me dio su nombre y su dia de cumpleaños, un lunes por la mañana una maestra de geografía se tiro al vacio, el martes entre los escombros un niño jugaba con soldados de arena...pero por más que lo intente no aparecí, ni tu tampoco.
De pequeña me decían que buscara en todas las cajas, hasta encontrar un cristal en forma de pez, ahí, seguro me vería. De pequeña me decían que nunca tuviera más de uno, podía romperlos y mi alma ya no se podría reencontrar conmigo hasta que tuviera once años, ahora de vieja mi olvido consta de encontrarte nuevamente en la pared, mi querido pececito-

-dédié au miroir, pour que tu ne m'oublies jamais et rendes un regard derrière-

viernes, 29 de enero de 2010

Vengan esos mil

Ser puta es como bailar: cuestión de agarrar el ritmo. Las monjas de la escuela nos decían: Los malos pensamientos galopan cabalgados por demonios.  Pero ser puta no es un mal pensamiento. Es más: no es ni siquiera un pensamiento.
Mis tíos cuando hablaban de putas, decían: Las tramposas. Entonces yo de niña siempre que hacía trampa pensaba: ¡Dios mío, qué puta soy!, y me iba a confesar. Claro que al padre no le decía: Me acuso de ser puta, porque además puta era una grosería. Pero sí me acusaba de ser tramposa. Y lloraba muchísimo, porque me imaginaba al sacerdote pensando: Tan chiquita y tan putita.
No te imaginas todo lo que cambié por eso. Luego de confesarme cada mes por años, ya supondrás que un día no lloré, y al final tanto el padre como yo nos acostumbramos a los mismos pecados y a la misma penitencia. Tres Padres Nuestros y una buena obra.
Según yo, a los doce años era una puta perdonada. Entonces a los trece pensé: Guau. Todos los niños de mi calle hablaban de las putas, y los más grandes hasta ahorraban para irse de putas. 
Me sentaba solita a la orilla del jardín y los oía hablar, siempre cochinadas, y más de putas. Y otra vez guau, porque con las pinturas de mi mamá –de algo tenía que servir, la vaca– me transformaba en una puta de verdad. Y luego me escapaba, así pintada, a algún lugar bien lejos, donde no me podía encontrar a nadie. Pensaba: En cuanto vea putas me paro junto a ellas y luego a ver qué pasa. Qué me iba a imaginar entonces que ser puta no era pintarse, ni pararse, ni acostarse. Ser puta es calentarse con cada "a ver qué pasa".

Diablo Guardián
Xavier Velasco 
2003

jueves, 31 de diciembre de 2009

La cama con alas

Un hombre, un hombre que mira, un hombre que mira con cara de odio, un hombre que mira con cara de odio un cuaderno puesto sobre las rodillas, un hombre que mira con cara de odio un cuaderno puesto sobre las rodillas y sentado en la banca de un parque. Mira, solo. 


Un niño, un niño que llora, un niño que llora frente al espejo, un niño que llora frente al espejo mientras ve el reflejo, un niño que llora frente al espejo mientras ve el reflejo de quien quiere despedirse de sí mismo, un niño que llora frente al espejo mientras ve el reflejo de quien quiere despedirse de sí mismo y no puede. Llora, no puede.


Un anciano, un anciano demente, un anciano demente que aprieta una y otra vez un pato, un anciano demente que aprieta una y otra vez un pato de goma que silba. Demente, silba. 


Corre a una cueva, en la colina más alta que encuentres, enciérrate. Siéntete desdichado al comprender los sentimientos más profundos que abundan en el ser humano. Esto si estás perdido y te preguntas cómo llegar a donde vas. Si es que vas.


No le importó que nadie supiera de su existencia, hasta que comenzó a sentirse sólo y creo al ser humano.