jueves, 28 de mayo de 2009

Lucidez: nula

Miro sus ojos.

Me mira a los ojos.

Si, pasamos interminables horas mirándonos a los ojos.


Lo sé, esa sonrisa en la que se asoman los origenes mas recónditos de mis pérfidos pensamientos. Esa sonrisa que me deja entrever una complicidad casi mutua. Su sonrisa.


Logra comprenderme como ningún ser.

Y calla, sabe que mi desesperación es más fuerte que todas las palabras que pudiera pronunciar para consolarme. Calla.


Nadie me lo negará; la imagen precede al pensamiento.


¿Cuánto tiempo pasará antes de que dejes de ser ese cuerpo inerte que ahora eres?, ¿cuánto tiempo necesitarás para poder comenzar a violentar mi mente?, ¿cuánto bastará para tener que recurrir a conversaciones pretenciosas?


Y es que, ¿no basta con que sea uno su propio verdugo?


¡Ay!...La Monna Lisa.

martes, 26 de mayo de 2009

Onomatopeya

"El mundo está enfermo, pero la anestesia es cada ves más eficaz"...Madlen Schering (affff...ssshhhhhhhhhhhhhhhhh)

A un tick tack... a uno mas... para escuchar inutilmente una sentencia que nombre verdugo, una sentencia que ni llega a purgatorio...Mañana sera mañana(mmyu my mffj)

¿Qué se supone tengo ganas de contar?
digo los hilos se mueven, mi quijada se mueve, mi cuerpo reposa en suspenso de feretro rrrr pit pit piiit, son los ojos los que prefieren fffffffffffffff...ahhhhhhhh.ffff
"fumate mirada, si aun hay valijas"
por lo mientras y por honor de todo lo que no se puso aqui...
las pensamientos no te causan sinestesia, solo son para gente sinestesica
---si no los escuchas, es porque jamas estuviste aqui--

jueves, 21 de mayo de 2009

La nieta mojigata


"Pero qué importa la eternidad de la condena para quien ha encontrado en un instante lo infinito del goce"

Charles Baudelaire


La abuela estaba ya de regreso, entraba por la puerta principal con varias bolsas de fruta en cada mano, ya sabes, de manera estratégica para poder mantener el equilibrio. La abuela, una vieja simpática, regordeta, pelo corto y teñido, ya sabes, para esconder aquellas inevitables canas, y con esa sonrisa que siempre invita a todo el mundo a saludarla y tratarla amablemente, como si nadie supiera de sus dientes falsos. 


Los brazos de la abuela, fueron los primeros que me sostuvieron, bueno, los primeros fueron los del médico, pero esos no cuentan, ya sabes, para ellos es como sacar el pastel del horno, les queman las manos y lo que les interesa es la paga por un buen pastel esponjoso.  Mientras mi madre trataba de recuperar el aire y no caer inconsciente después de tanto esfuerzo desmesurado, la abuela mecía a esta narradora de apenas 405 gramos en sus brazos, tratando de calmar su jovial llanto. Mi única señal de vida y ella queriendo hacerla desaparecer.


Ella sonriendo, yo berreando. Desde siempre hubo un extremo contraste entre la abuela y yo. Siempre supe como sacarla de quicio y ella siempre supo como hacer pedazos los sueños realizados de una niña, ya sabes, yo con mi colección de estampitas y ella prendiéndoles fuego jurando que son cosas del diablo;  yo con cajas repletas de dulces y ella vaciandolas por el retrete, es digno de mencionar que en esa ocasión tuvo su merecido, el retrete se tapo y tuvo que pagar un plomero, aunque al final, como siempre, todo había sido culpa mía y de mis necedades. Aún me alegro cuando la recuerdo llamándole al plomero y gritándole estafador por la exagerada suma que exigía a cambio de extraer todas esas paletitas del retrete.


Ayer la abuela llegó a mi límite de tolerancia racionalmente posible. Tuvimos una cena a la que acudieron ilustres políticos amigos de mis padres, tíos egresados de prestigiosas universidades, un par de mujeres reconocidas en el medio artístico y demás gente que me importa un pimiento. 


La pregunta fue:

- ¿Me creerían ustedes, si les dijera que tengo 86 años? 


Ya sabes, como si debiera recibir unas palmaditas en la espalda por saber hablar todavía, o como si hubiera gastado una broma ocurrente a los invitados por mantenerse tan vivaz y tan motriz.


Dicen que nadie mata por odio, no pretendo entenderlo, lo único que en verdad espero, es que esta noche la abuela tenga el llamado "sentimiento de Otelo", ya sabes, si muriera ahora, sería inmensamente feliz


Lo que no soporto, no es que sea la abuela y todo eso, sino su imperdonable maldita alegría por vivir.

martes, 19 de mayo de 2009

Autobiografía

¿Cómo es que puede quedar seducida una princesita seudo aristocrática, nacida en las Lomas, con la prometedora luna y su fiel caos estelar?…Fácil disfraza a un feroz lobo de conejo blanco sabiéndole el traje of course y con el polvo mágico metido en el reloj de bolsillo, no hay que pensarlo verdad?, solo saltas, cortando los hilos que te hacen permanecer en esa función pre-pagada, tu famosísimo “Proyecto de vida”… Solo saltas y se lo dejas todo al haber que pasa, no temes al despertar en quien sabe donde y siendo quien sabe quien…lista con la peluca y las gafas negras in the amazing night live city donde todos ajenos a ti y tu simplente extranjera en mundo conocido solamente por pinceladas de Dalí…

Era la hija de un prominente empresario sacado de libros “Como hacerte millonario sin importar el sujeto de a lado” ,su padre había logrado ascender al puesto de inmunidad perpetua “Jefe de Empresas”, mientras el modelo ,su padre había logrado ascender al puesto de inmunidad perpetua “Jefe de Empresas”, mientras el modelo Victoria Secret´s que pasaba a formar un mueble más en la casa, intentaba desempeñar el papel de nueva mami.

Su madre había muerto al dar a luz, nunca la vio al igual que sus fotos también murieron de mutismo, al parecer al llegar una nueva madre sustituta el portarretratos de familia feliz cambiaba, incluyendo hermanos y toda la cosa, ellos y el mundo eran totalmente cambiantes, excepto Lunática, siempre con la misma sonrisa cayéndose cada vez mas, un mascara combinando maravillosamente con aquel vestido nacar, esperando a que el flash no hiciera efecto perpetuando así una mentira ideal.

Aunque eso de ser la “hija de papi” tenia sus ventajas, era verse envuelto efusivamente en un mundo tomado de una caja de galletas interminables, ¿te sienta bien ese chaleco? – en naranja señorita por favor y me trae dos pares más-, ¿te sienta bien la comida? – no importa vomitala-, ¿te sienta bien la casa? –nos cambiamos mañana-, ¿te sienta bien tu vida?, - te paso el nip y numero de referencia y te la compras-… entre esta caja interminable de galletas y los “amigos” o más bien agregados de personas, si bien como una lista computacional a la que se van agregando dígitos y funciones… la vida era demasiado digerible, tanto como la amenaza de convertirse en lo suficientemente Incolora, insabora, inodora… demasiado…suficiente… torpemente

Pero lunática no solo contaba con la caratula nocturna, lunática, tenia de los mejores elixires, el más canalla, el más secreto, por lo tanto el que le daba el punto de partida…Era su propia lealtad de muerte. Cuando decir tu suplicio de ventaja, cuando decidir ser un cadáver vivo o muerto. Lunática era dueña exclusiva del Blog “
Suicídate con elegancia”… así es como ha chicos y grandes daba el mejor catalogo de situaciones atractivas, no para hacer de esta vida mejor, sino para hacer de la muerte algo fantástico.

Punto numero uno. Lugar alejado de todo escándalo (El derecho del suicido es privado, no haga alboroto por favor, menos grite o deje manchas de sangre al alcance)

Punto numero dos. Tómese su tiempo, hay que hacer notar el planeamiento y la carta escrita a mano debe ser digna a publicación.

Punto numero tres y más importante. Haga este suicidio sobre usted, únicamente sobre usted.
-Se realizan descuentos del 50 y 60% si el suicidio es doble o en casa de los vecinos-

Lo curioso es que Lunática seguía viva y llevaba mas de 1500 suscriptores, ¿te inscribes?

jueves, 14 de mayo de 2009

Los felices patos de lento andar


Como en El Cielo sobre Berlín: Una voz en off te habla al oído. Pero su voz te confunde. No distingues bien si eres el que habla o el que oye. Miras el movimiento de sus labios. Odias admitir que cuando habla, aunque sea indiscretamente, se dirige a su propio ego. Sus palabras, el ruido dentro del lugar, la voz en off susurrándote lo que no te atreves a decir en voz alta.


Todo se entremezcla, y tú te cuestionas si Gary Gilmore era un hombre atractivo. Tu magnífica mente absurda le añade a la escena una canción de fondo, sola en la selva qué voy a hacer esperando que vuelvas?. 


El ambiente que te rodea comienza a transformarse en una sensación casi hipnótica, y frente a ti: la atrocidad de un ser humano pensando solo en sí mismo.


- Olivia, ¿por qué lloras?

- Porque tú no lo haces.