viernes, 29 de enero de 2010
Vengan esos mil
jueves, 31 de diciembre de 2009
La cama con alas
Un hombre, un hombre que mira, un hombre que mira con cara de odio, un hombre que mira con cara de odio un cuaderno puesto sobre las rodillas, un hombre que mira con cara de odio un cuaderno puesto sobre las rodillas y sentado en la banca de un parque. Mira, solo.
Un niño, un niño que llora, un niño que llora frente al espejo, un niño que llora frente al espejo mientras ve el reflejo, un niño que llora frente al espejo mientras ve el reflejo de quien quiere despedirse de sí mismo, un niño que llora frente al espejo mientras ve el reflejo de quien quiere despedirse de sí mismo y no puede. Llora, no puede.
Un anciano, un anciano demente, un anciano demente que aprieta una y otra vez un pato, un anciano demente que aprieta una y otra vez un pato de goma que silba. Demente, silba.
Corre a una cueva, en la colina más alta que encuentres, enciérrate. Siéntete desdichado al comprender los sentimientos más profundos que abundan en el ser humano. Esto si estás perdido y te preguntas cómo llegar a donde vas. Si es que vas.
No le importó que nadie supiera de su existencia, hasta que comenzó a sentirse sólo y creo al ser humano.
martes, 29 de diciembre de 2009
La Caja
Uno siempre dice que es de las cosas que le gustaria hacer en su vida, ella sufria vida y por eso debia enterrar.
jueves, 24 de diciembre de 2009
El retrato de un cuadro polvoriento
La puerta: se abre. Se cierra. Se abre. Se cierra. Se abre. Se cierra. Se abre. Rechina. Se cierra. Se abre. Se cierra.
El viento: la corriente que se filtra por la puerta y llega hasta la cama donde se encuentra tendido, pero él no lo siente, el viento recorre su cuerpo produciendo escalofríos pero él no lo siente.
Los gritos: de los niños que corren por la acera y juegan a reír a carcajadas, risas que llegan hasta su oído convertidas en un eco melancólico.
La noche: se acerca, pero él sabe que no habrá ninguna diferencia.
Los gallos: cantan cada madrugada y mientras los escucha, él piensa.
El perro: paciente espera echado a su lado, podría pasar horas enteras mirándose a los ojos frente al espejo, sino fuera porque lo distrae la muñeca que cuelga de la pared y se balancea por cada corriente que el viento sopla.
La muñeca: que ha muerto años atrás ahorcada con el cordón atado a un clavo y nadie lo advierte.
martes, 15 de diciembre de 2009
Canción de cuna




